lunes, 2 de abril de 2012

¿León o Cordero?



¿León o Cordero? 
Puede parecer medio mesiánico el titulo del presente trabajo, sin embargo sólo trata de hacer un llamado a la reflexión sobre nuestra cotidiana conducta. Y es que la realidad sobre todo lo que nos acontece, tiene que ver con la forma en que asumimos enfrentar la vida y la mayoría de las personas y en muchos de los casos se asume ser cordero. Que quiero decir con ser cordero; bien se trata de asumir el rol de victimas y en el mejor de los casos ser uno más en el mar de las personas, dejando que sean otros los que decidan sobre nuestras vidas. Existiendo la categoría del aquellos que en la bravuconada de sus palabras se asumen como leones, pero que en sus actos solo dejan ver a un corderito, y de estos hay muchos, pues nadie se asume cordero, si le preguntásemos a cualquiera, de manera inmediata diría que es león.  Más la realidad es otra y es que esto no es gratis, pues desde muy jóvenes, tenemos el adoctrinamiento para ser seres sumisos, dispuestos a obedecer; siendo la escuela y las religiones los principales protagonistas en este adoctrinamiento, pues no se enseña a ser hombres, sino más bien ciudadanos; y en consecuencia se nos enseña que hay reglas, muchas reglas que hay que obedecer, debiendo dejar de lado los instintos, sentimientos y pensamientos propios. Y muchos menos se nos enseña a pensar, por el contrario se nos enseña a que debemos de tomar como nuestras las ideas de otros, aunque no las compartamos o no las alcancemos a entender del todo. Siendo este el precio que debemos de pagar para poder ser aceptados dentro de una sociedad. Muchos toman el camino fácil y deciden dejar de complicarse la vida y asumen el papel simplemente de obedientes corderos, esperando que en un determinado momento se les de su recompensa por su buen comportamiento; más siempre existe uno que otro que no logra por más que lo intenta adaptarse a las normas sociales, saliéndose de los estereotipos convencionales; y esto lo convierte ante los ojos de los demás en un peligro latente, es decir empieza a perder la forma de cordero y la sociedad empieza a ver en el al LEON, que pone en peligro al rebaño. Entonces, no es el sujeto que se asume como un león, sino la sociedad quien lo considera así, primero por ser diferente y después por considerarlo un peligro. Y no necesariamente se les considera un peligro por violentos, sino más bien por romper con los paradigmas convencionales, que pueden invitar a la sublevación de las pasiones y formas de pensar y con ello atentar contra la paz y la armonía de las estructuras sociales establecidas. En otras palabras, cuando no se les comprende (que por lo general al principio así es), se les llama LOCOS, pero es gracias a la genialidad y al valor de estos seres tan peculiares, que la sociedad ha podido ir evolucionando. Ejemplo de ellos tenemos muchos; Carlos Marx, Gandhi, Einstein, Sócrates, etc. La lista podría ser muy larga, sin embargo ellos con su valor y entereza fueron verdaderos leones, en la defensa de sus ideas y no se dejaron abatir por la adversidad de las opiniones ajenas. Más nunca fueron leones por poner en peligro a sus hermanos corderos, fueron leones por sacudir a las estructuras de poder en aras de buscar una mejor vida para sus sociedades. Así que con la debida distancia, debemos de reflexionar sobre nuestro actuar dentro de nuestra sociedad y ver que tan corderos o leones hemos sabido ser, y no victimizarnos, sino más bien tomar conciencia que ciertamente somos producto de una sociedad, pero que eso no nos hace victimas si tomamos conciencia de nuestras vidas y nuestros actos. Y recordar que no son nuestras palabras, sino nuestros actos lo que nos DEFINEN (león o cordero).




MIGUEL ANGEL RODRIGUEZ FELICIANO

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LA OTRA FORMA DE PENSAR